martes, 2 de febrero de 2016

"Cosa de hombres"


Estos dos personajes de la fotografía son Lise Meitner y Otto Hahn, una pareja de físicos que destacaron en la investigación de la energía nuclear.

Lise nació en Austria a finales de siglo XIX y su vida es un ejemplo de superación personal debido sobre todo a su condición de mujer. Ser mujer y destacar en el campo de las ciencias no era algo normal a principios del siglo XX (ni siquiera es normal hoy en según qué espacios geográficos); el caso es que tuvo muchos inconvenientes para estudiar y para realizarse profesionalmente en un campo que era "cosa de hombres". Su brillantez intelectual pesaba mucho menos que su género femenino, así pues, en un principio, no pudo dar clases en la universidad y cuando pudo hacerlo cobraba un salario mucho menor que sus colegas profesores (esto, por desgracia, ocurre también hoy en bastantes empleos).

Un ejemplo de esta irracional desigualdad de la que la historia está llena es que Lise no podía utilizar los laboratorios de la Universidad de Berlín en la que trabajaba como profesora, sino que le fue habilitado un espacio en una carpintería próxima para que trabajase con sus alumnos; cosa que a sus compañeros masculinos jamás les ocurrió.

Lise conoció a Otto, un químico con el que trabó una gran amistad y con el que desarrolló importantes investigaciones científicas. Otto publicaba los trabajos que ambos elaboraban y ocurrió lo que tenía que ocurrir: que en 1945 a Otto Hanh se le concedió el Premio Nobel de Química por su investigación en fisión nuclear, mientras que Lise, que había trabajado codo con codo en los estudios y experimentos, no tuvo ni una sola mención.
Este no ha sido el único caso en el que la Academia Sueca de las Ciencias ha ignorarado a mujeres que han destacado en el campo de la ciencia a la hora de otorgar el famoso Premio Nobel.

Lise Meitner falleció en Inglaterra en octubre de 1968, después de haber dedicado su vida al estudio de las ciencias, por una parte, y a "deshacer las zancadillas que una sociedad machista le puso por delante".


Editado por Maribel R. Blanco, profesora de ciencias sociales y ética

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